A todos nos utilizan en un momento u otro de nuestra vida.
Es mas, a menudo lo aceptamos con gusto.
Es un trato que se hace para conseguir lo que se quiere
o lo que se necesita:
un trayecto en coche hasta el instituto,
una entrada para el partido,
una cita con un tío bueno,
una invitación para una fiesta.
En definitiva,
una transacción justa y consensuada…
la mas de las veces.
Pero sentirse utilizado es otra cosa.
En ese caso no eres mas que instrumento de la ambición del otro.
Espectador entre el público y testigo mudo de su fantasía.
Ghostgirl, Tonya Hurley
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