Conduciendo del campo a la ciudad, llorando cual niña (o quizas lo siga siendo…) durante
Escapar a una isla desierta donde desconectar del mundo y por un momento tomar conciencia de tu propia existencia, tomar conciencia de lo que tu puedes hacer, recordar que tu vales mucho mas de lo que dentro de una ciudad llena de edificios has olvidado. Llorar para desahogarte y reír luego de lo tonta que eres por tener que salir de tu mundo para ser consciente de estas cosas.Saber que en ese lugar nadie te juzga, nadie te dice la mejor manera de hacer las cosas...Ir a un lugar donde poder nadar y dejar la mente en blanco, aunque solo sean unos segundos… pasear por una arena en la que se queden marcadas tus huellas unos minutos para saber que por un momento has dejado tu huella ahí… Poder ver las estrellas que como tu en la ciudad están escondidas. Poder notar el aire sin obstáculos… y poder soñar sin pesadillas que te pongan la piel de gallina…
Y al final del viaje, las ultimas lagrimas terminan por salir echando en falta a una persona que querías con toda tu alma, una de las incondicionales, una que siempre estaba de tu lado, una persona increíble que se fue de la noche a la mañana hace unos años y que no pasa un día en que no me acuerde de ella.
Notas sin sentido, quizas de una niña no tan pequeña…

